martes, 26 de junio de 2007

Monotonía hondo.
Exorcicémonos de los chistes malos
Y de la falta de memoria
De los errores que se repiten
Y los tropiezos sin caídas

Si, exorcicémonos
Del fallo total de talento para bailar
De los consejos que uno da, y se escapa
De los abrazos que no llegan

Que ese raspón en la garganta por fin se trague
Que ese titubear en las rodillas se detenga
Que el rubor de las mejillas palidezca en el tiempo
Y las protuberancias en las formas se esteticen

Exorcicémonos de la grasa
Y los silencios
Los desafinos con el hálito
Y los 20 instrumentos que nunca supimos tocar.

Que se acaben las vergüenzas
La pantomima de sentimientos
Éste yo que me es tan pobre
Que no paga ni vende cuentos

Porque el espejo nos reconozca,
Y no le baste…
Y nos felicite

Porque las encías ya no se oculten
Y no les baste…
Y se desnuden ante los otros.

Si, exorcicémonos del cigarrillo
Y el vodka
Y la timidez que maroma todo

Exorcicémonos,
Exorcizarse…

Y entonces
¿Qué nos queda?


¿Para qué quiero una felicidad sin mis defectos?

1 comentario:

Anónimo dijo...

faltó el café...

es todo por ahora...