jueves, 10 de abril de 2008

Sin contestar

Era de noche, una de esas que se prestan para caminar tranquilo, con vientito en la espalda pero suficientemente cálida como para andar en manga corta. Cruzaba por Corrientes y Saavedra y no pudo evitar notar los grillos. ¿Qué le pasaba a la ciudad? Hacía unas semanas esos bichos se habían adueñado de las calles, no era seguro encontrar gente dando vuelta, pero sin dudarlo habría grillos.
Por lo menos no cantan, pensó. Extraños, por demás negros, con alas en la espalda… en realidad no le molestaban, excepto porque tenía que prestar más atención al camino para no pisarlos. No voy a convertirme en asesino por un estúpido insecto.
Hacía un par de días había muerto aquel referente de la patria, casi puerco, casi honesto y entrañablemente carismático. En lo personal no le había conmovido, pero no estaba de más idear una mueca de tristeza cada vez que se mencionaba el tema, a la gente parecía gustarle esa actitud, como si trataran con alguien mas humano, atorado por el flujo de la pérdida y vulnerable al desconcierto. Si, no era noticia, la gente prefiere a las mentes vulnerables, una mueca y un paso a la comunión, no costaba mucho.
Cruzaba Lisandro de la Torre y pensaba en ella, ¿Qué hará, en este momento, en otro lugar, en esta ciudad, con otra gente?. En realidad ya no importaba demasiado, no le aturdía su recuerdo, no esperaba como antes que tuviera antojo de manzanas al mismo tiempo que él para encontrársela en la verdulería, pero por algún motivo su mente estaba decidida a invocarla en cada relámpago de aburrimiento, como para decirle, está ahí, todavía no se fue. Ah, cabeza mía, tu juego preferido siempre fue atormentarme, no te odio, con algo tenés que divertirte, pero todo tiene su precio, cuando llegue a casa voy a leer Artaud, Hegel y Nietzsche, quiero ver como vas a quedar…
Pasando salta paró en un quiosco a comprar cigarrillos, para su sorpresa en la radio pasaban un tema que formaba parte de su dosis anímica cotidiana, uno de esos que nunca pasan en la radio. Le temblaron las yemas de los dedos, y voluntariamente fingió no encontrar el billete de cinco, sabiendo bien que lo guardaba en el bolsillo izquierdo del pantalón, quería quedarse a escuchar el coro. La cara del vendedor lo intimidó, era notorio que pretendía cerrar el negocio, pagó y se fue sin preguntar que estación tenía en sintonía. La vida no es tan mala, por estos momentos, como cuando rara vez en tu cumpleaños te regalan algo que en verdad te gusta sin pedirlo, esas sorpresas que te hacen sentir menos solo, que te hacen pensar que alguien te conoce, que después de todo hay algo en vos que se revela… se sentía iluminado.
Crak, oyó. Miró hacia abajo y si, terriblemente había pisado un grillo. Todavía movía una de sus antenas. Arrodillado para contemplarlo mejor, juró verle una expresión melancólica, a pesar de la poca luz vislumbró como la existencia se desprendía de ese ser tan diminuto, tan aparentemente insignificante. Me mira sin rencor, pero dolido, le quité todo su porvenir, todos los saltos y las calles; pobre de mí, pobre de él, nunca mas va a sorprenderse con una canción en la radio, o con alguien que camine y le regale un hola, un te veo, estás. Chau grillo, perdón, tu vida podría haber sido hermosa.
En medio de su monólogo interno levantó la vista y lo reconoció, el insoportable. Se acercaba con esa sonrisa deforme, que mostraba más dientes de un lado que del otro, con esa mueca que le deformaba los ojos. Compartieron unos años en la primaria, y por eso creía tener el derecho de llamarlo de vez en cuando y de parar a conversar cada vez que se encontraban. Adolfo, se tenía que llamar Adolfo… por supuesto sin considerar que nuestro protagonista pudiera estar apurado, o simplemente feliz, abruptamente impuso diálogo: había conseguido un mejor trabajo, logró que su novia dejara de ver a aquel amigo que no le convenía, empezó un curso de fotografía en el que era el mejor de la clase, su padre le regaló un departamento… después de cinco minutos de esto y de varios ajá desganados, se fue, no si antes invitarlo a una cena de ex alumnos que realizaban cada seis meses. Nunca fui a ninguna, de las diez invitaciones rechacé las diez, ¿es que no se da cuenta? Que vida de mierda, por estos momentos, como cuando en una noche de borrachera se te da por decirle a un amigo que en el fondo sos una persona mezquina y egocéntrica, y el otro, con sus cuatro tragos encima te sopla un: es verdad; esas sorpresas que te hacen sentir tan solo, tan descubierto en basura; y aquel abrazo perdido…
Crak oyó. Miró hacia abajo y si, otro grillo agonizando. Nuevamente se arrodilló y juró que esta vez el insecto le arrojaba una mirada de ironía, le decía gracias. Ya no tendría que aguantar las vicisitudes de la vida, no mas antagonismos, ni decepciones, ni acaecimientos, ni contradicciones, ni insoportables.
No le dijo chau, siguió caminando, pero a los pocos pasos giró y volvió a su víctima.
¿Qué me decís grillo? No quiero que mi humor sea quien responda, mi mente esta vez no va a jugar conmigo ¿Vos, qué me decís?.
Las antenas estaban quietas.

miércoles, 12 de marzo de 2008

La curiosidad mató al gato pero...

Escuchó detrás de la puerta, las voces, hablaban de él. O eso creyó.
La madera, gruesa, vieja, carcomida, no le prestaba oídos.

Desde lejos el susurro, tan puesto, tan fiel a sus manos, casi palpable. Desde cerca la incoherencia, el casi entumecido, debatiéndose en la búsqueda de algún significado, de una frase certera, de un nombre: el suyo, y del mar detrás del nombre.
¿Qué dirían?
Una isla -allí detrás de la puerta-.
Sudaba seco, amable, creía haber escuchado amable. Creía.
¡Ahhh, la tempestuosa duda!.
No dudaba de sí mismo, pero si de los otros. Del mensaje que quedaría clavado en la nuca; los adjetivos, todos, que le echarían al hombro no eran pesados pero ensuciaban.
-allí va el amable- dirían.
No había opción, abrir la puerta y oír. Pero no, se develaría, ya no habría respeto. Existen códigos para estas cosas, hay quien habla y quien escucha, y toda voz demanda silencio. Su presencia sería la palabra, los demás callarían.
-allí va el entrometido- dirían.
¿Pero cómo soportar la incertidumbre, el titubeo de un enunciado que le pertenecía?
Hablaban de él, lo intuía, y todas las palabras eran suyas, las de su boca y las de los otros. Existen códigos, y era dueño de cada uno. En la loma en la que se juega al ahorcado, el ahorcado es el rey, dueño y señor de cada partícula.
-allí va el arrogante- dirían.
Todas esas voces en el agua que no mojan.
Es el precio de la isla detrás de la puerta.
Desesperado, quieto, sediento, ¿Qué dirían?.
No pudo con el murmullo invisible, empujó la portezuela hacia arriba, abrió la tapa y escuchó los gritos.
Esa vez la curiosidad reanimó al muerto.
Y la isla volvió a ahogarse en el mar… como un pez de colores.

martes, 26 de febrero de 2008

1 El ojo relegado: el

- y no me dijo nada. Se quedó perdida, mirándome
- ¿y vos que hiciste?
- Me hubiera gustado crear un beso, pero ya no se podía
- Hubo huelga de labios…
- No, es que estaba perdida, no podía encontrarla
- Convengamos que el camino no era tan sinuoso
- Me dio pena. Una pena triste, no de las alegres.
- Quién sabe lo que estaba pensando
- Tal vez en mi, en ella, en el perro del vecino, en su padre muerto, en los descuentos del supermercado… me miró y por un segundo fue mía, toda entera, y a través de esos ojos mansos le pude ver el interior de las uñas
- ¿Y entonces porqué no hiciste nada?
- Me dio todo y no dijo nada. El silencio pesa.
- Cobarde
- Ojalá fuera eso… me dio todo. Ya no había nada que encontrar
- ¿Y no era lo que querías?
- Pensaba. Pero es difícil soportar el interior de las uñas. No dijo nada… y esa mirada. Fue vulnerable, débil, no pudo mantenerse alerta, no pudo con el encanto, con el misterio, con la batalla ni la guerra. No pudo con la mentira, con las palabras. Con el juego
- ¿No te complace haber ganado?
- Yo no vencí. Ella se rindió. Se hizo agua ante mi chantaje
- Creí que lo que querías era un círculo sin amenazas. Un lugar seguro. Una honestidad de almohadas
- Pensaba. Pero me vio, la vi, la supe, y la perdí.
- La tiraste
- La tiré. Ya no la quería.

2 El ojo relegado: ella

Mirame
Todavía estoy
Respirando
Para que puedas irte

Tu gran despedida
No sería la misma
Sin mis ojos
Sin mi aplauso

Después de todo
Tu obra
Solo requería
Un fiel espectador

Antes que nada
Compusiste ésta historia.
Escribiste el final
Previo a mi entrada

Ahora es tiempo
De que baje el telón
Tiraré una rosa
Para tu fama y vos

3 El ojo relegado: ellos

La culpa sangra en lágrimas
Sabés lo que dicen
A veces quiero cambiar el mundo, y otras solo sobrevivir

domingo, 3 de febrero de 2008

Reglas


Cada suspiro
Exhala
Polvo nuevo

Y en el reino de escobas
Nada llega a sanar

De rodillas
Caes lento
Imploras

Y en la penumbra
El perdón se ríe de vos

Seco
Libre
Y sucio

Entendiste el juego
Y vos te reís del perdón

el aullido de la bambalina

Señores y señoras que comience la función
Una carcajeo por aquí, un aplauso por allá
- Por favor no llores, que arruinas el tono
Bueno, está bien, pero hacelo mas fuerte, mas trágico.
Vamos, que todavía no se te corrió el maquillaje!
Vamos, que todavía no perdiste la dignidad!
Dale, quiero verte de rodillas -

Señoras y señores - verán, da igual que sientan -
Paguen la entrada y pasen el rato
- Dele, apoye el culo que el sillón es cómodo -
Es un placer que vengan
Vamos, sean buenos, - compren una mentirita mas -
- En la puerta de salida, a dos por uno- No se lo puede perder…

- Estos actores que se quejan
No tienen suficiente con ganarse un personaje
Descarados, dicen vivir de arte y les pesa la máscara
Vamos nena, dame lo que quiero
Esa tonalidad fresca, esa coquetería parlante,
Callete ese discurso social y frustrante.
Vos pibe, no me vengas con alegría, sos el agujero negro
La cuota oscura, el mal bicho, no te vaya a pescar con una sonrisa otra vez!
Cada cual en su lugar y no más lejos –

Señoras y señores, esto es todo por ustedes
Para el que quiere identificarse con el odio
Acá está el odio
, - hecho a tu medida, vos pensador pasivo -
Para la señora, busca una historia de amor?
Acá la tiene,
- de plástico, of corse, no se valla a pudrir-
Para el inocente, el desalmado, los virtuosos
Hay de todo y para todos!!!

Señoras y señores, vivimos por ustedes
- para engordarles esa cabeza de humo -
Vengan, pasen, entren, quedense
- La función comenzó hace siglos -
No vayan a perderse el principio
Cuesta poco y vale todo!

- ay! Estos actores…
Se dicen solos, incomprendidos
Y solo cobran por lo que venden
No, no me importan tus problemas, ¡dale entreteneme!
¿De que tenés miedo?
¿De que te olvide?
Ay, tu ansia de gloria eterna, tan sensible fuiste siempre
¿De qué tenés miedo?
¿De que te pierdas?
Vamos, no digas tonterías, el papel lo elegiste vos –

señoras y señores, les debemos la vida
- o gran parte…
la muerte, esa si se la debemos entera-


y vos lector, no te espantes
todos trabajamos de esto, vendemos y compramos ficción.
Hoy es mi obra, mañana la tuya
Ahora, shh… el show debe continuar
Hay mucha inversión puesta en esto.