Vete burla
Que aquí no bailan muertos
Si miras otra vez
No te fíes de esta cerradura tuerta
El manjar no está hecho para hambrientos.
Cortejo para los que vuelan
No me tiendas aletazos de etiqueta
No soy mariposa, ni pienso serlo.
Vete burla
El humor no es galantería de flirteos
Vete y si quieres muere
Vete, piérdete o duerme
No me llores, ni me rías, ni me beses
Ni me toques, ni me quieras, ni me entregues
Vete burla, vete
Aquí no se te toma en serio.
jueves, 27 de diciembre de 2007
XXX
Peca al ser invertebrada la sospecha
Y que así no pueda quebrarse a pedacitos
Una vez que la arrincone
La masa que protege los miedos
Peca aquel murciélago posándose al alba
Y mientras intenta dar vuelta a sus días
Le saca una lágrima a la niña de grana
Que le ve y se espanta
Peca la visión acorralada
Que no puede mostrarte la bala en la espalda
Y aquel canto popular
Que desde niño quemaba cerebros
Peca la sonrisa al ser sincera
Porque extremo placer ha de ser pecado
Peca la sombra de la mesa
Por ser oscura y no creer en nada
Es evidente señores
No quedan santos ni santas
Y que así no pueda quebrarse a pedacitos
Una vez que la arrincone
La masa que protege los miedos
Peca aquel murciélago posándose al alba
Y mientras intenta dar vuelta a sus días
Le saca una lágrima a la niña de grana
Que le ve y se espanta
Peca la visión acorralada
Que no puede mostrarte la bala en la espalda
Y aquel canto popular
Que desde niño quemaba cerebros
Peca la sonrisa al ser sincera
Porque extremo placer ha de ser pecado
Peca la sombra de la mesa
Por ser oscura y no creer en nada
Es evidente señores
No quedan santos ni santas
Grupo gesta
A quiere a M
M quiere a O
O no quiere complicaciones -aunque se complica-
R mira y se ríe -aunque quisiera tener alguna letra para revolotear-
Otro malparido amor…
M quiere a O
O no quiere complicaciones -aunque se complica-
R mira y se ríe -aunque quisiera tener alguna letra para revolotear-
Otro malparido amor…
Es una pena
Que el mar no se conozca
No pueda mirarse al espejo
Y llorar de miedo
Es una pena
Que la lluvia no se vea
A través de una ventana
Y se piense sus fantasmas
Que la vida no se entienda
Y que pase, llena y sola
Que el piano no se oiga
Y se coja con sus teclas
Que las ruinas no se acuerden de su historia
Y aquel árbol no se encuentre
Con las plantas de mi patio
Que la mesa no de vueltas cuando quiera
Que la mugre no se escape
Que estas letras no amanezcan
Y se sirvan desayuno
Que la pena no se sufra ni se quiera
Si pudieras darte cuenta
Y verte desde el ojo que te piensa
Si pudieras olvidarte
De tu voz, y de tu piel, de tu conciencia
Si pudieran contar cuentos las estrellas!
Que el mar no se conozca
No pueda mirarse al espejo
Y llorar de miedo
Es una pena
Que la lluvia no se vea
A través de una ventana
Y se piense sus fantasmas
Que la vida no se entienda
Y que pase, llena y sola
Que el piano no se oiga
Y se coja con sus teclas
Que las ruinas no se acuerden de su historia
Y aquel árbol no se encuentre
Con las plantas de mi patio
Que la mesa no de vueltas cuando quiera
Que la mugre no se escape
Que estas letras no amanezcan
Y se sirvan desayuno
Que la pena no se sufra ni se quiera
Si pudieras darte cuenta
Y verte desde el ojo que te piensa
Si pudieras olvidarte
De tu voz, y de tu piel, de tu conciencia
Si pudieran contar cuentos las estrellas!
martes, 11 de diciembre de 2007
.:
Mesetas y macetas de tierra
Esperan detrás de la utopista
Desde hoy y para siempre
Ya no miento
Como antes
Ni creo
Como antes
Ni muero
Como antes
Desde hoy y para siempre
Miento
Distinto
Creo
Hundiendo cada hasta...
No muero más yo
Sino la dinastía
Esperan detrás de la utopista
Desde hoy y para siempre
Ya no miento
Como antes
Ni creo
Como antes
Ni muero
Como antes
Desde hoy y para siempre
Miento
Distinto
Creo
Hundiendo cada hasta...
No muero más yo
Sino la dinastía
La verdad paralizó a las tormentas
La boca se hizo estallido
El trueno quedó al descobijo
No se animaba a andar
Dos arrugas cortando el desvelo
Una amplitud seca
Empeño de puñalada
Empeño de cura
Y nada…
Más nada
Pero la boca!
Y la verdad!
Y el empeño!
Y el trueno!
Pero la cura!
El asesino!
Y las arrugas!
Y el desvelo!
Silencio
Nunca sobra nada
La boca se hizo estallido
El trueno quedó al descobijo
No se animaba a andar
Dos arrugas cortando el desvelo
Una amplitud seca
Empeño de puñalada
Empeño de cura
Y nada…
Más nada
Pero la boca!
Y la verdad!
Y el empeño!
Y el trueno!
Pero la cura!
El asesino!
Y las arrugas!
Y el desvelo!
Silencio
Nunca sobra nada
Esta fantasía de creerse cierto
Ella pensaba que todo estaría bien.
Jugar no es más que divertirse.
Podría ser cualquier persona.
Pronto darían las doce.
La loca, la muerta, la fina, la sátira, la alegre, la tonta.
El poder de crearse y recrearse, y no caer en el dominio de estampas sosas.
Sólo etiquetas rotas.
La levedad del peso del minuto que pasa.
La porcelana fría que sería.
La culta, la histérica, la mansa, la infiel, la perra, la idiota.
Jugar no es más que divertirse y pronto darían las doce.
El viaje sin cartas, sin recuerdos.
El campo magnético.
Átomo con átomo, fusión en movimiento.
Ser aquí y allá, y siempre y nunca.
Y ningún soplido en la nuca.
Ninguna dolencia de anhelos.
La santa, la furia, la sobria, la tímida, la dulce, la intrépida.
Elección, azar o ganas.
Pronto serían las doce, y sin ningún zapato perdido.
Sin rastros, ni remordimientos.
El tono de voz, las manos, las formas, los gestos.
Era dueña de sí, y de si era dueña el momento.
Estaba sola con vos.
Estaba con vos y sola.
De pronto cayó.
Devorada por el viento.
Ahora está atrapada, no recuerda en que encuentro.
En su palma, etiqueta rota.
Jamás dieron las doce…
Jugar no es más que divertirse.
Podría ser cualquier persona.
Pronto darían las doce.
La loca, la muerta, la fina, la sátira, la alegre, la tonta.
El poder de crearse y recrearse, y no caer en el dominio de estampas sosas.
Sólo etiquetas rotas.
La levedad del peso del minuto que pasa.
La porcelana fría que sería.
La culta, la histérica, la mansa, la infiel, la perra, la idiota.
Jugar no es más que divertirse y pronto darían las doce.
El viaje sin cartas, sin recuerdos.
El campo magnético.
Átomo con átomo, fusión en movimiento.
Ser aquí y allá, y siempre y nunca.
Y ningún soplido en la nuca.
Ninguna dolencia de anhelos.
La santa, la furia, la sobria, la tímida, la dulce, la intrépida.
Elección, azar o ganas.
Pronto serían las doce, y sin ningún zapato perdido.
Sin rastros, ni remordimientos.
El tono de voz, las manos, las formas, los gestos.
Era dueña de sí, y de si era dueña el momento.
Estaba sola con vos.
Estaba con vos y sola.
De pronto cayó.
Devorada por el viento.
Ahora está atrapada, no recuerda en que encuentro.
En su palma, etiqueta rota.
Jamás dieron las doce…
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